Hace tres años falleció mi abuelo (7 de Junio del 2014), el cual fue como mi padre, al igual que mi maestro, fue quien me enseñó a dibujar y a amar lo que hago como si no existiera nada más, no tuve la oportunidad de despedirme de él, sin embargo, este proyecto es un tributo a su final, y él vivirá entre mis trazos hasta que acabe mi fuerza para continuar; sinceramente estoy muy feliz porque cada semilla que he sembrado en este proyecto, está dando frutos los cuales poco a poco cosecharé.

Comenzó hace aproximadamente dos años, cuando obtuve una bitácora pequeña y la llevaba a todos lados, fue un momento donde mi depresión estaba a flor de piel, entonces utilizaba el dibujar como una catarsis, todo el tiempo que me sentía mal dibujaba, así las ideas que pensara no tuvieran sentido, no importaba, pues lo que buscaba era librarme de los pensamientos autodestructivos y entonces mi vida empezó a cambiar de manera significativa, esto se convirtió en un deber diario, no podía pasar un día sin hacerlo, pues sentía cierto “síndrome de abstinencia” insoportable, es una necesidad más que todo. Luego empecé a explorar más técnicas, después de dibujar solo a lápiz empecé a hacerlo con rapidografos, tinta china, colores, crayolas, lápices pastel, oleo pasteles, hasta llegar a lo digital en  Photoshop, al igual que distintas aplicaciones para dibujar en la tablet, casi siempre basándose en la paleta de colores que utiliza Matt Groening en los Simpsons, que a parte de ser mi serie animada favorita, me interesa bastante mostrar qué tan enfermos estamos, pues es mi forma de ver el mundo, donde todo es escandaloso, chillón e infeccioso. En mi proyecto habló sobre todo de lo “efímero” que hace a  la vida tan espectacular, ciertos hábitos mal vistos por la sociedad y su desagradable doble moral, me interesa mostrar esa necesidad por vivir y no desvanecerse, al igual que promover la sexualidad como un medio de empoderamiento de la identidad, pues vivirla de una manera explícita sin tabúes y sin miedo es clave para definir nuestra naturaleza humana.

Casi siempre era “de la casa al colegio y del colegio a la casa” nunca me dejaban salir, tampoco me daban llaves de la casa, todas las veces que salía tenían que ser acompañada de mi madre y mi hermano, no importaba qué planes tuviera, incluso seguían estas mismas reglas al haber entrado a estudiar a la universidad, muchos horarios de restricción de salidas, llamadas todo el día, se desesperaba si no contestaba una vez, si quería salir sola debía escapar o mentir, y así fue todo el tiempo, pues lo único que quería era conocer el mundo tal cual es. ¡Tenía la cabeza y el corazón a estallar de ideas!

Simplemente llevo mi bitácora y un portaminas a la mano todo el tiempo, es mi tesoro más preciado, nunca salgo sin ella, y anoto ideas, luego cuando van tomando forma empiezo a rayar encima, casi siempre mi proceso creativo conlleva a un gran desorden gráfico para después convertirse en una composición, normalmente cuando estoy en mi casa y tengo todas las herramientas y llegan esas ideas repentinas dejo de hacer cualquier cosa que esté haciendo para empezar, pues no hay nada tan importante para mí como esto.