“El arte surge y se desarrolla allí donde hay ese ansia eterna, inalcanzable de lo espiritual, de un ideal que hace que las personas se congreguen en torno al arte”

Esculpir el tiempo -Andrei Tarkovski

 

En el transcurso de mi vida, el trasladarme de un lugar a otro ha sido una constante. Esto me ha obligado a desprenderme de objetos, lugares, personas, vínculos preciados, etc. Con el paso del tiempo ha nacido en mí una fijación en cómo las experiencias  inciden en mi memoria, algo verdaderamente intangible, pero que, por medio del arte he sabido preservar y materializar.

Yo creo que cada cosa que realizo en mi obra hace parte de mí, como lo es cada parte de mi cuerpo, mis sueños, mis pensamientos, miedos, mi relación con el otro y mi entorno.

Todo nace de una necesidad por estimular mi memoria emocional a partir de imágenes que construyo en mi relación con el día a día. Lo que leo, lo que veo, lo que deseo; la iconografía del cuerpo femenino es un medio por el cual puedo expresarme abiertamente, irradia en mí fascinación, además de ser mi propia naturaleza, esto, junto con la alienación simbólica de la realidad de la que soy parte, la necesidad de idealizar la imagen, y poder transformarla a través de las ideas, las ficciones y las representaciones  de mi propio cuerpo y mi ser. Tiendo constantemente a auto-representarme, proyectar en imágenes externas tomadas desde el cine, la literatura, la música, las redes sociales, el internet, la publicidad y cualquier lugar por ahí. De esa manera transfiguro mi propia experiencia e insisto en buscarla en todo lo que veo.

Hay una permanente tendencia pendular que se da entre el lenguaje, el estilo, las experiencias y las técnicas utilizadas. Todo esto  se complementa con la vivencia de lo trágico, lo bello y  lo feo, lo grotesco y placentero de la existencia, formando así una unidad que suscita al recuerdo

¿Qué otra cosa podría ser aquello que hace arder mi corazón, si no es la  búsqueda de formas, signos, instantes precisos, en los cuales pueda entender el mundo emocional del que soy parte?

 

 “¿Por qué realizar una obra cuando es mucho más bello soñarla solamente?”.

 Pier Paolo Pasolini – El decameron

Trato de vincular todos mis intereses en mi proceso creativo, al igual que cada tiempo de ocio permitido. Generalmente trabajo sola en casa, prefiero la tranquilidad de la noche para dedicarme al oficio de hacer, el día lo dispongo más para la lectura y el estudio.

 

Siempre me fue bien en el colegio, aunque mi comportamiento dejaba mucho que desear, pero mi madre solía decir que era natural, por la edad… Ella siempre me dio mucha libertad, me dejó tomar mis propias decisiones, así como cargar con las consecuencias. Creo tuve muchas ventajas respecto a eso.

A los 14 años conocí el Rock and roll, mientras espiábamos el computador del hermano de una compañera del colegio, simplemente nos cambió la vida, no sólo por la música sino la imagen que venía unida a él. Su energía, su agresividad y sensualidad me cautivaron,  desde allí creo que se venían gestando cosas que hoy día hacen parte de mi trabajo.

 

Mi nombre es Sasha Herrera, soy de Bucaramanga (Santander), tengo 25 años. En este momento me encuentro terminando mi carrera como maestra en artes plásticas en el instituto departamental de Bellas artes de Cali.

La primera vez que tuve la sensación de estar cerca de las artes fue en el colegio, allí aprendí a tocar saxofón, fue tanta la alegría que eso produjo en mí, que quise dedicar mi vida a ser músico. Terminé estudiando Geología, cuando iba en 4to semestre tuve la fuerza para decidir que mi camino iba de la mano de las artes. Puedo decir que fue el  gusto por ver cine, o la música, o quizá cada una de esas cosas, lo que abrió este camino que ahora sigo con tanto amor como una forma de vida  (aunque las ciencias fueran tan seductoras). Debía buscar un escape a la insatisfacción y al tedio. Vine a Cali hace 5 años, llegué buscando un nuevo lugar para mí y encontré un hogar.

Si pudieras ser un animal, cual te gustaría ser

– Quizás un felino, admiro mucho su destreza y hedonismo, aunque las águilas no se quedan atrás, son animales poderosos y hermosos, vuelan a gran altura, son casi como las reinas del cielo.