Desde muy chiquita me fascinaba el cine, para mi era magia pura. Recuerdo que en las noches cuando todos dormían, yo trataba de abrir el televisor de mi casa porque creía que si podía entrar en él, podría entrar en las películas y convertirme en uno de los personajes; en verdad las amaba. El cine y en general el arte han sido mi mayor fuente espirutal , desde siempre. Cuando era niña nunca tuve acceso a las cámaras, así que empecé a pintar, era lo que más me gustaba hacer y era realmente buena.

Yo sentía que desaparecía cada vez que dibujaba.

Así que decidí estudiar Artes Visuales, una carrera donde podía hacer las dos cosas que más me gustaban, el cine y la pintura. Durante la carrera mis trabajos se fueron dirigiendo cada vez más hacia lo audiovisual y ahora estoy profundamente enamorada de la fotografía documental; asi que hace mucho que no pinto, pero es algo que volveré a hacer pronto.

 

Pronto estaré viajando para encontrar más lugares y personas sacadas de cuentos.

Todo lo que está en medio comenzó como una búsqueda por lugares que no pertenecen a ningún lugar, lugares abandonados, lugares de paso, lugares No Lugares. Después de un par de viajes llegué por casualidad a La Arenera. Este lugar era sacado de un cuento. La comunidad que vive allí está localizada frente al río Sumapáz a las afueras de Girardot. A esta comunidad se le tiene casi que prohibido vivir ahí ya que el río es el causante de la muerte de sus habitantes. A causa del invierno, el río crece y destruye todas las casas que sus habiatantes vuelven a construir con mucha terquedad, y por otro lado, en el río existe una Moya en la cual muchos pescadores han perdido su vida. El río les quita y al mismo tiempo les da la vida. Me inquietaba mucho cómo estaban apegados a este lugar, el cómo habían construido un lugar en medio de la nada con sus propias manos, pero sobretodo la relación tan fuerte y tan cercana que tenían con la muerte. La pieza consta de un cortometraje documental que cuenta (de una manera no narrativa) un día en La Arenera por los niños que habitan allí y una serie de fotografías en 35mm.

Las cosas más simples de la vida me vuelven loca, son las que encuentro más fascinantes. Siempre me ha interesado la vida emocional de los seres humanos, como se siente el amor, el miedo, la espera; la conexión con otras personas y con los objetos en general. También la ilustración botánica, los libros de viajes, la música Country, escuchar historias y la comida, sobretodo la comida.