Convivimos con la necesidad constante de crear nuevos mundos, luego nos sumergimos en ellos mientras dura el paréntesis. Lobulo Frontal nos empuja a lugares de nuestro cerebro en los que pocas veces moramos.

Las alas que nos atan son las mismas que nos liberan, sólo depende desde donde estemos dispuestos a saltar.

 Una vez inmersos en el jardín del inconsciente, terminamos despertando del sueño liberador, para caer de vuelta a la realidad.