Es bastante evidente como nuestros recorridos no son más que proyecciones de una gran mente.

Las conexiones y los vínculos son tan irreales que incluso cuestionarlos es absurdo. Sin embargo, entre cada rama y cada pieza habita la posibilidad más bella de un universo en llamas.

Tejido animal reflexiona sobre la transmutación de la materia, cuestionándonos si cada parte de nosotros termina esparcida por el espacio, entendiendo que la eternidad es soltar el tejido que ata nuestras partículas.